Época Precolombina y Colonial de Río Hato
- Época Precolombina:
Para poder entrar en la historia de esta
zona coclesana nos debemos remontar a la época precolombina, antes de la
llegada de los españoles. Aunque no hay mucha información sobre la zona en esta época, se sabe que la sabana coclesana estaba ocupada en su mayoría por
una tribu cuyo cacique se conocía como Cherú o Chirú, quien dominaba según los
historiadores desde Chame hasta Antón.
En Río Hato no se han encontrado restos
arqueológicos (o no es de conocimiento público) de las aldeas indígenas que
debieron asentarse en esta zona, sin embargo en una comunidad llamada La
Hincada, en el corregimiento de Caballero del distrito de Antón se encontraron
en el año 2019 cerámicas antiquísimas en una finca privada, se trata de vasijas
de barro que en su interior guardaban osamentas humanas, dando a entender que
la zona era un sitio de cementerio indígena; como es un pueblo situado a unos
14 km de Río Hato, posiblemente sean restos humanos pertenecientes a este grupo
aborigen.
A pesar de la situación de no tener un
sitio de referencia histórico de estos grupos, hay un documento que nos describe
cómo vivían, cómo eran y cómo se podía describir su territorio en aquella
época:
El asiento del cacique Chirú era una aldea con viviendas tupidas. Las zonas de cacicazgo desde Punta de Chame y el río Indio hasta el Darién hablaban una sola lengua, mientras que desde el límite de Punta de Chame hacia el interior del país los grupos poseían una lengua diferente, por lo tanto los chirúes no hablaban igual a los de la comarca de Natá, Escoria, Paris, etc, aunque se desconocen sus vocabularios por no haberse registrado nada de aquello. En los territorios de Chirú había salinas naturales donde debieron aprovechar para conservar el pescado seco que era trocado con pueblos del interior, esto último queda en duda ya que en la actualidad no hay lugares con estas descripciones como las Salinas de Aguadulce, sin embargo puede considerarse que por la alteración del hombre hacia este hábitat se haya perdido.
- Época
Colonial:
El conquistador Pascual de Andagoya hace
mención del cacique Chirú en su carta “Relación del Darién, provincias
centrales y Chiriquí de 1514, que dice que en dirección de Natá a Panamá habia
un señor <<…que se dice Chirú, lengua diferente, aunque la gente y manera
y trage y vivir es toda una.>> Es la primera referencia que se tiene del
cacique por parte de los exploradores.
Por lo general, el nombre de un territorio indígena es el mismo del cacique que los cronistas encontraron en el poder al momento del primer contacto. Chirú era el cacique de la zona al momento de llegar a estas tierras Gonzalo de Badajoz, por lo que desde Chame hasta Antón se le empezó a llamar la provincia de Chirú y posteriormente Los Llanos del Chirú.
Ya aclarados la extensión y límites de la Comarca de Chirú de este a oeste, los otros límites se definan así: al Norte la serranía donde se haya enclavado el Valle de Antón, al Sur el litoral Pacífico. Su resumen ocupaba los actuales distritos de San Carlos y Antón. En un documento, aparecido en un estudio sobre Antón encontrado en la biblioteca del Departamento de Geografía de la Universidad de Panamá se lee la siguiente aseveración:
"En los llanos de Antón, gobernaba en el tiempo de la
conquista, 1516, el benigno y valiente cacique Chirú, que extendía sus dominios
en los territorios de los distritos de San Carlos de Chirú y Antón, que
llevaron su nombre hasta la erección de estos pueblos, aunque el de San Carlos
lo perpetuó llamándose San Carlos de Chirú. Y aún conserva Antón, el nombre de
su jefe indio en uno de los caseríos de sus extensas llanuras, y en la playa
del Océano Pacífico, en el farallón que se levanta frente a la punta de
Piedra".
El núcleo cultural donde residía el cacique Chirú, estuvo localizado al norte de la Punta o Peña de Tierra, donde estuvo el viejo hotel La Venta, en el lugar conocido como la "Venta Vieja” y cerca del río Majagual y la quebrada de Patiño. Esta localización del caserío de Chirú la da el siguiente argumento:
"Desde el peñón de la "Punta de Tierra",
vio el negruzco y escarpado Farallón del Chirú, sobre el cual revoloteaban los
curcos y las tijeretas. Al norte, la sabana. Allí acampó su gente para en la
noche verificar el ataque sobre las posesiones del cacique Chirú o Cherú, señor
de aquella región. Allá y acullá veían elevarse sobre el suelo los techos
cónicos y cenicientos de los bohíos”.
En la noche pudo el inquieto expedicionario
contemplar las fogatas que ardían en las chozas del poblado indio.
Sigilosamente cayó sobre ellos logrando aprisionar al desprevenido Chirú, quien
asombrado se entregó al conquistador. Mas con todo ello, gran número de sus
súbditos huyeron a las tierras del cacique Pananome o Penonomé, a quien
avisaron oportunamente de la invasión de los españoles.
Penonomé huyó al monte Chigoré (Santa Cruz)
y después de divisar al invasor que avanzaba por la sabana abandonó el poblado.
Badajos cruzó el Tipagua o Río Grande y fue recibido por los emisarios de Natá.
Repuestos allí y luego de cruzar el río Escoria (Santa María) se dirigió a la
comarca de Perita o Parita. "Quitatara le envió once mil castellanos de
buen oro, diciendo que aquellos les enviaban sus mujeres y le dejasen sus
tierras que él no quería verlos". Badajos violó la promesa de paz hecha al
cacique y según algunos destruyó el poblado. El cacique prendió la casa donde
tenían el tesoro que les había obsequiado y lo recuperaron. Badajos, derrotado,
huyó a Chame y luego de penosa travesía llegó a Santa María la Antigua, pobre."
Fundación de Pueblo Nuevo de Los Reyes del Chirú
En 1534, el Gobernador Juan Ruíz de
Monjaráz, dispuso la fundación de pueblos de indios bajo la dirección de los
sacerdotes. Se fundan la Villa de los Santos, Santa Elena de Parita, San Lucas
de Olá y es posible se fundara Pueblo Nuevo de los Reyes del Chirú en la
comarca que ocupaban las tribus de los chirúes en las sabanas de Río Hato.
Sobre la existencia de este pueblo informa el Dr. Criado de Castilla, de la
Audiencia de Panamá, revelación que deja confundidos y perplejos a los
historiadores.
El informe decía “tres leguas adelante de
este pueblo de Natá, están dos pueblos de indios, el uno se dice Olá y el otro
Pueblo Nuevo de los Reyes del Chirú: tendrá cada uno poco menos de cien indios,
no tienen encomendero, antes son libres, pagan de cérvido o los diezmos del
ganado que crían y del maíz que recogen”.
De este pueblo no dice nada ningún
historiador panameño, ni aparece en el recuento de las poblaciones existentes
en épocas posteriores, pero no es posible dudar de la persona autorizada del
Oidor Criado de Castillas, sobre la existencia de ese pueblo de indios en 1575,
antes de fundarse a Penonomé. Cabe pensar si fue el asiento inicial de Antón o
San Carlos o estuvo localizado en el Corregimiento, en los Llanos de Chirú y
desapareció con la concentración de Penonomé o por el éxodo de los indígenas
hacia la Cordillera Central ante el empuje de la colonización. Algo es notorio
en esta región y es la despoblación. Se sabe que durante el descubrimiento y la
conquista estaba poblada. Entonces, ¿Qué se hicieron sus pobladores?
Figura 4. Mapa "El istmo de Panamá con la costa desde el gran río en la orilla del Moskito hasta Cartagena" de Thomas Jefferys, 1794. Se hace mención del Farallón del Chirú.
Primeros poblamientos de la sabana
Aparte del posible establecimiento indígena
de Pueblo Nuevo de los Reyes del Chirú, cuya existencia pone en tela de duda a
los historiadores, no existen otros indicios de poblamientos en el área del
Corregimiento, anteriores al siglo XVI. Los españoles hallaron ambiente
propicio para el desarrollo de la cría de ganado en la sabana. A principio del
siglo XVIII, la gente prefiere vivir en sus haciendas o en los campos. Así
surgen los hatos ganaderos.
El 5 de Febrero de 1696 se publicó en la
ciudad de Natá un despacho por el que se citaba a los vecinos de su
jurisdicción para que dieran cuenta de las tierras que ocupaban y poder
extenderle el indulto a beneficio de dicha ciudad. Se exigía como condición el
pago de cuatro mil pesos de ocho reales a los ocupantes de tierras con ganados,
en aquellas haciendas o hatos que pasaran de doscientas reces a medio real por
cabeza. Ya se habían indultado los mejores terrenos a favor del Capitán Rodrigo
Bethancourth por mil pesos. Parece ser que estas tierras estaban localizadas en
el Distrito de Antón.
En atención a lo resuelto el 25 de Junio de
1701 se determinó la recaudación de la prorrata, encomendándola al Capitán
Francisco de la Madrid, Alcalde Provincial. Al Alférez Rodrigo García de
Caceras, Alcalde de la Santa Hermandad le tocó las haciendas que habían desde
el río Chame hasta el de Chirú; y de Chirú a la Estancia, al teniente Bernabé
de Calves.
Del relato anterior se desprende que desde
1696 existían las haciendas o hatos en las sabanas de Río Hato y en 1701 se
recaudó la prorrata.
Introducción de negros en la sabana de Río Hato
Los negros vinieron al Istmo con los
primeros conquistadores, eran comprados al principio a los jefes de las tribus
guerreras de las costas africanas, los que los obtenían como prisioneros de
guerra. Los negros desde su llegada a Castilla de Oro eran los brazos que
trabajaban. Era el único que movió la pesada máquina de la economía nacional,
el indio estaba incapacitado para los trabajos pesados y el blanco español no
debía trabajar. Los negros esclavos trabajaban en las minas, en los
aserraderos, en los hatos de ganado, en los cañaverales y de bogas en los ríos.
Eran conductores de recuas de mulas, eran buzos en las pesquerías de perlas, cargueros
y esforzados obreros en las construcciones de fuertes y poblados.
En 1575 había 8,629 negros en Tierra Firme.
1,000 en Nombre de Dios, 3109 en Panamá, 1570 en Veraguas y 450 en Natá. Es
posible que en los negros localizados en esta última, se incluían los negros
que trabajaban en los hatos de Río Hato.
Los negros traídos a Coclé fueron
destinados al cuido de los hatos de ganado que florecían prósperamente en las
sabanas, desde la ciudad de Panamá hasta Natá en los primeros tiempos. El
corregimiento de Río Hato desde un principio ofreció un escenario de abundante
verdura y sus ríos estaban dotados de numerosos pastos en sus riberas; lo que
fue aprovechado por el colonizador para la instalación de la explotación
ganadera. La mano de obra hallada en el aborigen no fue satisfactoria por el
poco rendimiento, por lo que hubo que utilizar los mismos medios empleados en
otros pueblos de Tierra Firme. El negro llegó al Corregimiento de Río Hato con
la colonización, y fueron empleados en el trabajo de los hatos de los señores
españoles que sentaron sus toldos en Natá, Penonomé, Antón y San Carlos de
Chirú.
Los hatos de la
comarca de Chirú eran de señores españoles radicados en Antón. Datos históricos
hallados en los archivos de la Casa Parroquial de Antón, del año 1777 revelan la existencia de la esclavitud en esta región. La
siguiente acta de matrimonio es un testimonio de tal revelación:
Año de 1777
Nº 6
"En el pueblo de San Juan Bautista de
Antón en diez y nueve de Junio de mil setecientos setenta y siete, a yo Blas
Joseph Franco cura Thente, edtho pueblo, resivi su consentimiento a Mercedes
Ramos hixa lexitima de Sipriano Ramos y de Laureana Gaona de color sambos
vecinos de este pueblo p.a efecto de contraer matrimonio según Orden de Nuestra
Madre Iglesia con Julián de la Vega negro criollo esclavo de D. N. Franco
Guerrero y hixo lexigitimo de Manuel de Herrera y de Francisca de la Vega
vecinos desta hermandad y habiendo hayado conforme sus voluntades precedida de
tres proclamas dispuestas por el S. Concilio en tres días festivos y con la
información de soltería que dio con tres testigos que fueron Ignacio Urrunaga,
Pablo Xaen y Vicente Molledo quienes baxo la religión del juramento que
hicieron en toda forma de Dxo aseguraron no tener impedimento alguno por lo que
no haviendo resultado otro ninguno de las proclamas los desposé y velé Infancie
Eclesie por palabras del presente que hacen verdadero matrimonio siendo
testigos Juan baupta de Gálvez y María del Roxio Abiles o y p.r que conste lo
firmo.
- Blas Joseph Franco.
De tal documento se desprende ciertas libertades proporcionadas a los esclavos por los españoles: Una de ellas era libertad para contraer matrimonio de acuerdo con los mandatos de la Santa Iglesia Católica. Se puede colegir también que ya Antón era el centro religioso de la comarca.
Al principio los negros fueron leales a sus amos, pero luego el trato inhumano que recibieron los tomó en rebeldes que huían de las haciendas y de los pueblos de Nata, Penonomé y de Chame y se refugiaban en las montañas en busca de libertad. Desde allí ce dedicaron al bandidaje; atacaban en los caminos a los viajeros y a los empresarios de la Corona: “Andan por montes desnudos en carneo, traen por armas de ordinario, arcos muy grandes y fuertes. Matan de ordinario la gente que encuentran y hacen daño en las estancias y hatos de ganado".
Asentamiento del negro colonial en Río Hato
Es posible que a fines del siglo XVIII los
negros se establecieron en aquellas aldeas en el actual Corregimiento de Río
Hato. El doctor Reverte en su obra "Río Bayano", dice que en 1581 y
1582, los negros habían entrado en su fase de tranquilidad trabajando en las
siembras y cultivos y algunos en las minas de oro como dueños, muchos fueron
partidarios de establecerse en poblaciones bajo el mando de las leyes, aunque
otros prefirieron continuar su antigua vida de pillaje y destrucción. Muchos
negros fueron reducidos, formaron pueblos, se les bautizó y se casó a los que
no lo estaban.
"Durante los días de la colonización
las gentes de los llanos de Antón, Chirú y Río Hato no trataron de formar
poblaciones, sino hasta pasado el siglo que comenzaron a agruparse los primeros
vecinos de Antón. Hacia allí concurrieron las familias dueñas de los hatos y
construyeron sus viviendas para pasar los días lluviosos del invierno".
El relato anterior hecho por el profesor
Rubén Darío Carles en su libro la "Tierra de los Cholos" y publicada
en la Estrella de Panamá del 17 de junio de 1944, da una idea del posible
aparición de Antón como poblado colonial y se trae en este momento por las
relaciones entre esta población y el posterior poblamiento de Río Hato.
Río Hato comenzó a figurar como poblado de
la sabana, tiempo más tarde que Antón. Posiblemente iniciando el siglo XIX
(1840), ya figuraba como poblado. A principios del siglo XIX los primeros
esclavos libertos tenían sus villorrios inmediatos a los hatos. (Aunque de esto hablaremos en la Época Colombiana)
Vida colonial
El hato desde sus orígenes tuvo que ser el
centro de la vida colonial en las sabanas de Río Hato. Según leyendas
relacionadas con el origen del Corregimiento, éste constaba de varias viviendas
generalmente de techos de tejas y paredes de quincha, las que eran ocupadas
unas por los señores propietarios y las otras por los esclavos. Allí se reunían
al terminar sus faenas cotidianas. Los esclavos practicaban ciertos elementos
recreativos aprendidos en las ciudades coloniales del Istmo y sus remembranzas
de su lejana tierra africana. De este contacto del hombre con la cultura iban
tejiéndose nuevos elementos producto de la tierra y del ancestro de sus grupos.
Fundada la ciudad de Antón, la vida
colonial ampliaba sus horizontes culturales. Ya no había que hacer largas
travesías para asistir a las fiestas de San Juan de Dios en Natá de los
Caballeros, ni a Penonomé a la de la Purísima Concepción. Antón tenía su vieja
ermita colonial la que según las leyendas, al principio era muy modesta: de
techo de paja y paredes de quincha. De ella se irradiaba el fervor religioso
que los curas doctrineros fueron infundiendo en amos y esclavos. El indio libre
fugitivo en las montañas, el que a comienzo de la colonización había sido
evangelizado, poco a poco se acercó a la iglesia, y ya en los albores de la época
colombiana sentía igual devoción por el Santo Cristo de Esquipulas como los
demás elementos de la población colonial.
Los días de fiestas religiosas y los
domingos, los amos y esclavos iban a Antón, allí se participaba de la lidias de
toros, riñas de gallos, carreras de caballos y de los bailes populares de
origen negroide que poco a poco fueron adaptados por los señores, añadiéndole
un cierto mestizaje. Se tienen noticias de que en Antón el folklore panameño
tuvo un magnífico escenario.
El riohateño de hoy practica un deporte
cuyo origen es muy posible encontrarse en las costumbres de los viejos hatos
coloniales; se trata de las cabalgatas especialmente en las fiestas del Apóstol
Santiago, patrón de España y de Natá de los Caballeros.
Descripción de la zona de Río Hato en la época colonial:
Diego Ruiz de Campos en 1631 describe las
costas del Pacífico panameño en su documento “Relación sobre la costa panameña
en el Mar del Sur” y la mención de una sección de las costas riohateñas se
anotan así:
<<Desde dicha punta de Chame comienza
una playa de mas de una legua la qual va hasta la boca del rio de Chiru, que es
un rio no tan grande como el de Chame y à la boca del tiene un farallon
redondo; En este dicho rio de Chiru entra la marea i sube mas de una legua i tendrá
de fondo en la boca de la marea crescida braza i media agua i tambien entran
barcos en el a cargar maíz y otras cosas para Panama i tambien corambre curtido
de una tenería que esta fundada en el dicho rio que es de un vecino de esta
ciudad. De baja mar le queda al dicho rio poca agua: el fondo y lo que descubre
es arena. Hai en el sitio deste dicho rio muchos hatos de ganado vacuno i no
hay tanta gente ni se coxe tanto maíz como en Chame pero cogen a menester para
su sustento.>>
También se hace mención del río Farallón y
el río Las Guías que sirven de puertecillos para el tráfico de los pueblos de
Natá y Panamá por parte de Juan Domingo Iturralde en “Noticias relativas al
istmo de Panamá” de 1812. El río Las Guías es mencionado como caudaloso por
Ramón M. Valdés en 1898, no se mencionan otros ríos de la zona más allá que el
río Chico y el de Antón.
Como vimos en los párrafos citados
anteriormente, desde 1631 se tiene conocimiento de numerosos hatos de ganado
gracias al marino Diego Ruíz de Campos, y es que se tiene conocimiento que
cerca del año de fundación del pueblo de San Juan Bautista de Antón (1692) se
establece una hacienda latifundio que recibiría el primer título legal de la
región, incluso de todo el país.
El historiador Omar Jaén Suarez lo dice
así:
<<en 1690 se funda la primera
hacienda con título legal del interior del país con licencia de la Corona
Española llamada Los Llanos del Chirú de 30,000 hectáreas ocupando casi el 40%
del territorio del distrito de Antón y cerca del 25% del territorio de la
sabana, entre el río Chico de Antón y el río Las Guías. Su primer propietario
fue Rodrigo de Betancourt, Comisario Real y gran personaje de la capital
istmeña quien compró el territorio directamente a la Corona Española.
Posteriormente la hacienda es comprada en 1730 por José Victoriano Jaramillo de
Andrade; en 1750 aparece un nuevo propietario, el español Francisco Javier
Guerrero y Vera, luego que éste último muriera en el año 1790, el gran
latifundio fue traspasado por herencia a sus hijos. Dividiéndose el territorio
en dos, su hijo Félix Rafael Guerrero Gálvez recibió el latifundio de Aguas
Blancas, situada entre los río Farallón y Majagual, y la otra hija Manuela
Guerrero Oramás de Almillátegui recibió entonces el latifundio de Las Guías que
se extendía desde el río Majagual hasta el río Las Guías y también los terrenos
desde el río Farallón hasta el río Chico.>> Estos terrenos comprendían en
su totalidad lo que hoy conocemos como el corregimiento de Río Hato.
Figura 5. Mapa de los principales terrenos
que ocupaban lo que hoy es el corregimiento de Río Hato entre 1790 y 1800,
basándose en el límite de los ríos, creación propia.
La propiedad de Agua Blanca (que incluiría las actuales comunidades de Farallón y Santa Clara) ocupaba un plano inclinado triangular de aproximadamente 8,000 hectáreas de tierras pobres y secas, cubiertas de una vegetación de parque tropical, que desciende desde la cota de 800 metros hasta el mar en casi 25 kilómetros, más intensamente carcavada a medida que nos acercamos a su parte más elevada al norte.
La hacienda latifundio de Las Guías incluiría las actuales comunidades de Las Guías Oriente, El Platanal, Las Guías Occidente, El Jobo, La Mata, El Limón, y posiblemente hasta Arenilla, el sitio poblado más alejado del corregimiento de Río Hato, límite con el corregimiento de Cabuya. Era un terreno similar al anterior, topográfico y agrológicamente, con forma de triángulo de unas 7,000 hectáreas de tierras pobres y secas con algunos lugares planos, cubiertas de una vegetación de parque tropical y unas pequeñísimas vegas aluviales.
Los terrenos entre Río Chico y Río Farallón
que pasaron por herencia a Manuela Guerrero Oramás, comprendían entonces lo que
hoy es Río Hato Cabecera y parte del corregimiento de El Chirú, un plano
inclinado triangular desde la cota de 800 metros hasta el mar como el de Agua
Blanca, pero éstas si poseían tierras un poco mejores con una planicie aluvial
junto al mar de aproximadamente 2,000 hectáreas.
Figura 6. Los ríos del corregimiento de Río Hato en la "Carta Corográfica del
Estado Soberano de Panamá. Tomado del "Atlas de los Estados Unidos de
Colombia, antigua Nueva Granada", 1865. Manuel Ponce de León y Manuel
María Paz.
La circulación colonial
La ciudad de Panamá tenía dos rutas de
circulación el Camino mixto de Cruces y el de Tierra Firme (llamado también Camino de Natá o El Paso de las
Mulas) que enlazaba aquella ciudad con Guatemala. Este camino unía los pueblos
de San Isidro de Capira, Chame, Penonomé y otros. De Panamá a Natá había
treinta leguas. El camino era llano con muchas ciénagas y muy malo en invierno.
Durante la colonia fue utilizado para conducir el ganado procedente de los
hatos.
El camino de Natá entraba en el
Corregimiento de Río Hato por la playa desde el río las Guías hasta el Caidero (Santa Clara
actual), por tierra firme pasaba al sur del actual puente del río Farallón, a
una cruz denominada “Cruz del Camino Real”, por el sur de Río Hato hasta
los márgenes del río Hato, luego de atravesar la quebrada de la Tuza por el
sector llamado de las Linas posteriormente. A finales de la dominación
colombiana enlazaba algunos poblados del corregimiento de Río Hato como: La
Venta Vieja, el Jobo, etc., y por él se tendieron las primeras líneas
telefónicas por el 1890.
La maestra Gloriela añade que este camino era utilizado para transportar articulos como pita torcida, hamacas, carne salada y redes procedentes de Penonomé, que iban con destino a Lima (Perú) y que con el pasar de los años ese camino recibió el nombre de "Camino Real".
Fuentes:
- Natis, H. & Bethancourt, E. 1965. El corregimiento de Río Hato su historia, su geografía y su desarrollo. Universidad de Panamá. Facultad de Filosofía, Letras y Educación. Trabajo de Graduación para optar la Licenciatura en Filosofía, Letras y Educación con especialización en Geografía e Historia.
- Coronado, G. 1963. La Comunidad de Río Hato. Escuela Juan Demóstenes Arosemena. Veraguas.




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